Disculpas a la divinidad femenina por Jeff Brown

anticristo

DISCULPAS A LA DIVINIDAD FEMENINA

por Jeff Brown

Pido disculpas por mi incapacidad de distinguir el guerrero
benevolente del guerrero despiadado, un reflejo de mi propia confusión
por frecuentar los campos de batalla de antaño.

Cuando abría demasiado
mi corazón, era vulnerable a  los ataques de las facciones en guerra.
Fui condicionado a creer que tenía que permanecer rígido, enfocado,
preparado para cualquier eventualidad , en el deseo de protegerme a mí
mismo y a los demás del ataque. Pero fui demasiado lejos, y me cerré
tanto, que erradiqué el puente entre nuestros corazones. Ahora me doy
cuenta y lo siento.

Pido disculpas por mi ausencia perpetua, reflejo de la ausencia de mi
mismo, mi incapacidad de conectar desde un corazón tan atascado, por
emociones sin resolver, que no tuve las herramientas necesarias. Aún
me faltan algunas de esas herramientas, pero estoy abierto a que
aparezcan.

Pido disculpas por mi imposibilidad de distinguir entre una relación
y la guerra. Como un guerrero en territorio enemigo, quería deslizarme
dentro y fuera de tu vida en mitad de la noche para saquear y tomar
egoístamente cuanto necesitaba, para llegar al otro extremo del abismo
con el botín. Me dió un poco de miedo volverme vulnerable al ataque.
Tenía la guerra en la cabeza, y no podía ver el río de Amor
esperándome en la otra orilla del campo de batalla. Hoy reconozco que
el Amor es el antídoto para el guerrero con armadura, pero no puedo
beberlo por mi impulsividad.

Pido disculpas por no haberte visto, pues mis ojos estaban cegados por
una ira congelada y por todas las lágrimas no derramadas. Si existe
algún consuelo, aunque creo que no lo hay, es que tampoco podía verme
a mi mismo. Sólo veía aquello que era útil en mi hipervigilancia, mi
foco guerrero. Mi espejo era un campo de batalla.

Pido disculpas por mi feroz materialismo sin conexión a tierra, mi
tiranía de poder, mi obsesión por la acumulación. De alguna manera
imaginaba que la acumulación me protegería a mi y a mis seres
cercanos, pero no llegué  reconocer que la acumulación sólo perpetuaba
la locura.

También pido disculpas por mis abusos egoicos, reflejo de
mi ego errante, impulsado a moverse en todo escenario competitivo. No
podía distinguir entre el ego sano y saludable y el ego engreído y
enfermo. Llegué demasiado lejos en la dirección equivocada.

Pido disculpas por una sexualidad-objeto y desconectada del corazón.
Se que tu deseabas una intimidad real, una fusión de nuestras almas a
lo largo de la autopista corazón-genital. Pero había demasiadas
murallas alrededor de mi corazón, y no se pudo formar ningún puente
entre nuestras almas. Hubo momentos en que tus formas de amar me
liberaron de mis máscaras corporales, pero no tuve un modelo para
mantenerme en el fuego del corazón. Lo siento mucho, pues ahora se que
el camino que me tendiste era el camino hacia la Vida.

Pido disculpas por mis terribles actos de violencia, reflejo de mi ira
congelada, mi propia incapacidad de distinguir entre los enemigos
reales y los amigos. No hay palabras que puedan borrar lo que hice en
esos momentos de locura. Lo se a ciencia cierta. Puedo esconder mi
cara por la vegüenza, pero esto tampoco mejorará las cosas. Tengo que
ser dueño de mis fechorías, para encontrar la manera de creer en mi
capacidad de encontrar un lugar más amoroso.

Hago un llamamiento a
otros guerreros para rendir cuentas por las acciones de nuestro
género, no para odiarnos a nosotros mismos, sino de un modo que es
genuinamente compasivo y honesto para con nosotros mismos. El guerrero
de corazón reconoce los errores en su camino y tiene el coraje de
hacer todo lo posible para enmendarlos con el tiempo.

Pido disculpas por mi incapacidad de desarrollar una relación
consciente. Tu estabas allí, con tu precioso corazón en la mano pero
yo estaba demasiado apegado a mi individualismo y asustado en ese
terreno desconocido. Yo conozco los bosques, los mercados y los caminos
del mundo exterior a la perfección, pero mi geografía interna me es
totalmente desconocida. Tu me llamaste a un lugar para el que yo no
estaba bien preparado, aunque sí me di cuenta debajo de la superficie
de mi valentía, que me estabas llamando a volver a Casa.

Estoy agradecido por tu disposición a creer que en esos momentos de
vulnerabilidad se manifestaba mi Yo Real. Tenías razón, mi verdadero
yo vive dentro de mi corazón pero por unos instantes y de manera
intermitente fue lo máximo que podía manejar. Yo te veía tan
peligrosa, porque en tu presencia empecé a experimentar una forma de
ser entregada, como una rendición. Sin embargo, tu fe en mi bondad me
mantuvo de pie en muchas batallas y restauró mi fe en la vida cuando
yo más lo necesité. Tu fuiste la luz al final de un túnel de barbarie,
y yo me siento bendecido.

Estoy agradecido porque te mantuviste a mi lado a las duras y a las
maduras, y también entiendo esos momentos en que tuviste que rendirte
y dejar marchar. Hoy reconozco que hay una diferencia significativa
entre una montaña rusa y una relación.

Sólo el Amor no basta.

Sin una voluntad compartida de tomar
conciencia, sólo puede haber frustración. Tan a menudo me mostraba
imposible, tan aferrado a mi inconsciencia como un guerrero a sus
armas. Y reconozco el Valor que tuviste en mantener tu corazón abierto
en presencia de mi resistencia. Tenías todo el derecho de perseguir
una relación auténtica, ya que tu espíritu ardía en su presencia. Tu
hermoso corazón tenía todo el derecho de ser atendido en su apertura y
buena voluntad. Estoy agradecido por el tiempo que me diste, un
respiro a pocos minutos de los escondites que yo equivocadamente
llamaba Hogar.

Estoy agradecido por la Abuela, pues nadie percibió mi ternura tan
claramente.

Gracias por la Madre, por escoger darme el Ser, y por
nutrir mi cuerpo hasta que pude encontrar mis pies.

Gracias a la Madre
Tierra, por enraizar mi expansión y avivar mi espíritu.

Gracias a la
Madre Divina, la Verdadera Madre de todos nosotros. Hoy puedo sentir
su divina presencia, tan cerca… Ferozmente compasiva, Ella estaba
siempre justo aquí, inspirándome Vida, sosteniéndome con seguridad. Me
siento en su regazo mientras ella me da el Aliento.

Espero el día en que la única cosa que encienda una relación sean dos
almas llamándose una a otra, dos almas con los corazones latiendo en
la misma dirección, un susurro de nostalgia que conecta una esencia
con la otra. Quiero amarte no para satisfacer mi ego, no porque eres
gratificantemente hermosa, sino porque tu sola presencia invita a mi
esencia a no esconderse nunca más.

Quiero tocarte con el corazón en la
mano, para percibir que la química entre nosotros no se identifica con
el género, sino que proviene de la esencia,  lava líquida de amor
fluyendo desde el corazón a los genitales y más allá. En este
escenario, la relación se experimentará siempre como una práctica
espiritual, una expresión de devoción de nuestro Yo Sagrado.

Yo siempre creí que la sensibilidad era imposible de mantener viva en
un mundo cruel. Sin embargo, en este momento, me siento sensible, pero
sin la fragilidad. Aún llevo la armadura, pero hay un cambio en la
dirección de mi intensidad. Puedo permanecer en el espacio del
corazón más tiempo del que nunca pude. Me estoy ablandando por partes.

Después de tantas vidas con el arma en la mano, un guerrero más tierno
está naciendo en el centro de mi Ser. Él está confundido, pero
intuitivamente sabe que está de camino a Casa.

Por favor, no renuncies a mí ni a mis compañeros guerreros. Perdona
nuestras fechorías, o como mínimo, permanece abierta a la posibilidad
que iremos cambiando a medida que el camino se ensanche al acoger
nuestra intención de cambio. Llegará ese día, en que nuestro espíritu
guerrero pierda su duro contorno, y se alinee con la acción bondadosa.

Algunos de nosotros ya estamos allí, y muchos otros seguiremos los
pasos.

El camino de la transformación depende del puente tendido entre
géneros, un puente benevolente que celebra nuestras diferencias con
respeto y amabilidad.

Este trabajo debe empezar sanando las
desavenencias ente géneros, trabajando duro para sanar el corazón
colectivo, hasta que un día podamos estar de pie  en un puente tendido
para siempre, con las manos unidas, los corazones abiertos y
luminosos, abrazando lo masculino sagrado y lo divino femenino que
habita en el corazón de todos nosotros.

Te encontraré allí.

Que podamos sentir las olas del Amor de la Madre Divina rompiendo en
las orillas de nuestro corazón, elevándonos ingrávidos por encima de
la locura del mundo, acunandonos agradecidos en los brazos que nos han
nutrido.  Aquellos de nosotros que hemos recibido sus bendiciones,
quizá nunca lo reconoceremos, pero sus actos de amor han penetrado en
nosotros, haciéndonos más fuertes, infundiéndonos la Luz del Amor.

Gracias.

© Jeff Brown, 2010 http://www.soulshaping.com

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Un comentario en “Disculpas a la divinidad femenina por Jeff Brown

  1. Muchas gracias por este magnifico articulo , estoy en un momento de duelo por nuestra separacion y leyendola es como si mis oidos quisieran escuchar de él esas mismas letras . Me identifican tanto …. no me habia dado cuenta que me he pasado mas de 30 años sumisa e invisible para él , hasta llegar la última gota que hiciera revosar el vaso de agua ,
    Parece que todo lo que cae en mis manos me dieran las respuestas de mis preguntas nunca con respuesta , no soy ninguna santa y claro que tengo mis errores pero he sabido perdonar y he pedido perdon que se me ha dado sin sentirlo , por que sinó no hubiera reiincidido el tanta veces en el mismo tema , cuando uno ama y se dá cuenta del error intenta subsanarlo de la manera que sea y el no movió ni una sola pestaña . Agradezco el aprendizaje de esta lección ! Y gracias tambien por las magnificas publicaciones !! Mil grácias !!

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